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Tomelloso echó el sábado la vista atrás por unas horas para rememorar tiempos pasados. Tiempos en los que la Plaza de España hacía las veces de mercado convirtiéndose en lugar de encuentro e intercambio entre paisanos y vecinos. Eso fue, un año más, el Mercado Tradicional que la concejalía de Turismo, Festejos y Participación Ciudadana organiza con motivo de la Feria y Fiestas y que el sábado celebró su séptima edición.

Tomelloso echó el sábado la vista atrás por unas horas para rememorar tiempos pasados. Tiempos en los que la Plaza de España hacía las veces de mercado convirtiéndose en lugar de encuentro e intercambio entre paisanos y vecinos. Eso fue, un año más, el Mercado Tradicional que la concejalía de Turismo, Festejos y Participación Ciudadana organiza con motivo de la Feria y Fiestas y que el sábado celebró su séptima edición.De todo se podía encontrar en el medio centenar de puestos instalados allí: verduras, hortalizas, frutas, pan, dulces, berenjenas, chorizos o morcillas, juguetes de madera, utensilios de cocina y una larga lista de productos y enseres propios de un mercado. Todo un mosaico del más variado género aderezado con la presencia de carros, mulas y personajes ataviados al más puro estilo tomellosero de antaño, que animaron la jornada cantando a los cuatro vientos las excelencias de los artículos a la venta.Una cita en la que no faltó la asociación de apoyo al proyecto solidario de la Hermana Celia H., en Argentina, que cada año vende allí una gran variedad de dulces y postres caseros con un fin solidario.  Y también estaban otros asiduos a la cita. “Los Canuthi”, que con gran sentido del humor y grandes dotes para atraer al público micrófono en mano y con cerveza y tapa de chorizo y jamón gratis, ofrecían en su puesto una amplia gama de productos: pan, donuts, tortas y camisetas de la peña, todo ello a la venta, sin ánimo de lucro, solo “para cubrir gastos y agradar a la gente”.Y junto a los vendedores, algunos artesanos, afanadas encajeras, y representantes de oficios perdidos e inventores de artilugios imposibles, más estéticos que útiles, como la bicicleta con ruedas en forma de balón. Y al fondo, junto a la Posada de los Portales un escultor entregado a su último proyecto, una escultura del alcalde de la ciudad, previamente esbozada en un dibujo a tamaño real, en medio de la curiosa mirada de los viandantes que, a pesar del calor, fueron muchos en esta jornada matinal de mercado, que cada año anima la Feria y Fiestas de Tomelloso.

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