El modelo territorial que se representa en el plano II.1.5. se basa en los siguientes principios:

 

  1. La ciudad debe ser siempre una ciudad compacta. No sólo las características homogéneas del soporte físico, sino también la incertidumbre derivada de la crisis económica, aconsejan evitar una ciudad dispersa que podría dar lugar a vacíos urbanos que encarecerían las infraestructuras generales, tanto su ejecución como su mantenimiento.

 

  1. Debe ser un modelo que pueda completarse progresivamente, de forma que un error o una desviación en las proyecciones de población o de actividad económica no dé lugar a una ciudad deslavazada e incompleta.

 

  1. Ligar al principio anterior, unas determinaciones de incorporación del suelo urbanizable, que condicionen el desarrollo de unos sectores al de aquellos que se sitúan más próximos al suelo edificado, y que garantizan la continuidad del tejido urbano y la de los servicios e infraestructuras.

 

  1. Mantenimiento de los derechos sobre el suelo derivados del Plan General de 1.984 y sus posteriores modificaciones, evitando las operaciones de aperturas de nuevas vías o modificaciones del tejido urbano excepto en los casos puntuales de operaciones de Reforma Interior, en los que se valoran y compensan las cesiones en exceso sobre las que se hubieran producido caso de no existir la reforma propuesta.

 

  1. Reducir al mínimo las actuaciones expropiatorias, incluso para sistemas generales, por lo que las superficies de zonas verdes y equipamientos de sistema general necesarias para el cumplimiento de los estándares del suelo urbano no consolidado por exceso de aprovechamiento, se asignan al suelo urbanizable, igualando el porcentaje de sistemas generales en todos los sectores del mismo uso, residenciales, terciarios o industriales.

 

  1. Definir los condicionantes de estructura urbana que desde la ciudad se derivan hacia los diferentes sectores, para evitar que cada ámbito se proyecte desde sus exclusivas necesidades ignorando el papel que juega en la ciudad como un todo. En este sentido, se incluye el diseño pormenorizado de los sectores de desarrollo prioritario (los derivados del PGOU de 1984). Dentro de estos condicionantes se encuentra la restricción de edificaciones de uso industrial agrícola o ganadero en los suelos urbanizables o rústicos de reserva si incumplen las exigencias del RAMINP o si no se ajustan a los esquemas de ordenación y usos permitidos contenidos en el POM en los suelos urbanizables. Se pretende evitar con ello que la proliferación desordenada de edificaciones industriales condicionen el diseño de los nuevos crecimientos aunque estos se produjeran dentro de veinte años. Estos usos solo podrían autorizarse con carácter provisional y renuncia en documento notarial a la indemnización de la obra realizada o a las mejoras introducidas.

 

Como puede comprobarse el modelo propuesto es perfectamente funcional incluso en el caso de que no se desarrollaran los sectores de nueva clasificación, tanto industriales como residenciales y terciarios.

 

  1. El modelo incluye una propuesta de movilidad de la que se deriva una propuesta de tipología y jerarquización de viario que deben servir de referencia para las operaciones de mejora urbana que, mediante Planes Especiales, puedan llevarse a cabo en el curso del desarrollo del POM , aunque no estén previstos en el mismo.

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