El modelo territorial es la ciudad que el POM propone para el futuro, expresada gráficamente en los suelos urbanos y urbanizables que, dada la incertidumbre creada por la crisis económica y las consecuencias demográficas que ha traído consigo, su diseño permite un alargamiento del periodo de consolidación, sin que exista riesgo de deformación.

 

La mayor discrepancia con el POM que puede plantearse es la que se deriva de la disconformidad con el Modelo, (dejando al margen la discrepancia con la procedencia de la revisión del PGOU vigente, dado que la propia exposición pública es la muestra de que el equipo de gobierno municipal entiende que la Revisión del Plan General Vigente es necesaria porque ya no responde a las necesidades de gestión de la ciudad, y el mantenimiento del PGOU vigente no garantiza la prevalencia de la satisfacción de las necesidades de todos los ciudadanos en el, caso probable, de que no coincidan con algunos intereses particulares. La discrepancia con el modelo exige, por coherencia, que el alegante proponga un modelo alternativo y demostrar que responde mejor a los objetivos pretendidos por el POM.

 

Aunque se acepte el modelo de la ciudad futura, se puede discrepar sobre el ritmo de su consolidación o sobre los usos permitido. Cualquiera que sea la clasificación del suelo, existen unos usos que deben estar prohibidos por ser incompatibles con la ciudad. De hecho, uno de los problemas que plantea el Plan Vigente es que no impide la proliferación de edificaciones agrícolas o industriales en el entorno próximo al suelo urbano que suponen, en muchos casos, un obstáculo para un crecimiento racional de la ciudad y contradicen el Reglamento de Actividades Molestas, Insalubres Nocivas y Peligrosas. 

imagen_portada_pom.jpg
Joomla templates by Joomlashine